Practica el “paseo positivo”

Quizás todos los días no sean buenos, pero siempre hay algo bueno todos los días

Sal a calle y da un pequeño paseo. El paseo debe ser por placer sin que ese paseo implique nada más que caminar (ni tareas pendientes, ni compras…)

Camina despacio. Estamos acostumbrados a un ritmo de vida apurado donde vamos a todos los sitios con prisas. Se notas que tu paso va acelerado, baja a velocidad.

Observa el que te rodea y observa tu entorno desde un punto de vista positivo; por ejemplo se hay mucha gente y tráfico, piensa que la calle está llena de vida, si no lo hay, enfócalo desde el punto de vista de la tranquilidad.

Siente el calor o el frío en tu piel, mira el cielo…En definitiva, fíjate en todo aquello que te rodea, desde el punto de vista de la positividad.

Trata de hacer este ejercicio incluso cuando la salida implique una tarea que no nos agrade demasiado.

Tu estado de ánimo mejorará poco a poco.

Practica el paseo positivo siempre que puedas; Si quieres que sea todavía más positivo, disfrútalo con atención plena, sintiendo el viento en tu cara, disfrutando de cada sonido, de cada olor, de cada rincón. Obvia los olores negativos, los ruidos del tráfico…concéntrate en todo lo positivo que cada calle ofrece.

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