Con el perdón se consigue la calma

En su libro La ley del espejo, Yoshinori Noguchi, afirma que con el perdón se consigue la calma y con la calma llega la posibilidad de tener una vida llena de paz.

Perdonar significa liberarse de los días pasados que nos atan y escoger la quietud de los momentos presentes.

Al perdonar, nuestro cuerpo, al igual que nuestro interior se tranquilizan y podemos relajarnos, ya que el peso del rencor que nos ligaba al pasado desaparece para cortar las ataduras del presente y, por lo tanto del futuro.

El rencor que tenemos, provocado por los hechos y actitudes que otros han tenido con nosotros, es como un ancla que mantiene bien sujeto el barco de nuestra vida a un puerto, privándolo de la posibilidad de navegar, de explorar nuevos mares.

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La fuerza de ese “no perdón” influye más en nuestras vidas de lo que nos gustaría reconocer: crea desconfianza en nosotros ante situaciones que identificamos como familiares, hace que nos apartemos de personas a las que ni siquiera damos una oportunidad por miedo a volver a ser heridos, en definitivamente nos hace vivir con miedo.

Y ese miedo evita que progresemos y que afrontemos con optimismo y con positividad todo aquello que la vida nos ofrece.

Pero, ¿por qué nos resulta tan difícil perdonar?

Perdonar no significa considerar lo que nos ha hecho una persona como insignificante ni carente de importancia. Tampoco significa olvidarlo – debemos aprender de los errores pasados para no volver a cometerlos en el futuro.

El perdón no implica liberar a la persona que nos ha ofendido de su culpa, tampoco significa culparnos a nosotros mismos.

¿Has pensado cuántas veces seguimos enfadados con alguien que ni tan siquiera recuerda el hecho que nos ofendió tanto como para mantener ese rencor a lo largo de los años? Ellos han seguido viviendo sus vidas mientras nosotros guardábamos esa semilla de negatividad que germinaba en nuestro interior cargada de sentimientos de malestar, de venganza, casi de odio.

El hecho de perdonar es un acto individual. No se hace para otros; se hace para uno mismo.

El acto de “no perdonar” no sólo significa seguir atado a ese sentimiento sino también a la persona que lo ha provocado. Y quizás, sea ese el hilo más difícil de cortar.

¿Podría ser que, en nuestro interior, supiéramos que el perdón también nos liberaría de esa unión invisible que nos une al pasado? Probablemente, porque el rencor mantiene vivo los recuerdos, mientras que el perdón pasa página.

Perdonar significa seguir adelante y vivir nuestro presente y nuestro futuro.